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| Reseña histórica El nacimiento del Periódico Estudiantil NEXOS: Recuento de los primeros días Por Jorge A. Restrepo M.* El periódico NEXOS salió con su primera edición en 1987. Pero sus comienzos se remontan al primer semestre de 1982. Con gusto recibí hace pocos días una invitación del director de NEXOS a compartir algunas anécdotas de los orígenes de este medio de comunicación que ya cumple veinte años de existencia. Ofrezco mis felicitaciones y gracias a todos aquellos que han participado, apoyado –cada uno en su manera– la formación y crecimiento de este medio de comunicación y enlace de la comunidad universitaria en EAFIT. Los días antes de NEXOS nacer Cuando entré a la Universidad pregunté si había algún periódico estudiantil; me dirigieron a la unidad de comunicaciones que en ese entonces publicaba un pequeño boletín de una página. Lo imprimían en tinta azul -como de mimeógrafo-, y su objetivo era más el servir como vehículo de comunicaciones corporativas que cualquier otra cosa. Un poco desanimado dejé pasar el tiempo. El último año antes de graduarme, la “crisis de edad media universitaria” me acosó. Me pregunté: “¿Cómo voy a salir y no hacer nada al respecto?”. Hablé con una compañera de mis días de AIESEC, Claudia Mesa, y le gustó la idea. Fuimos al departamento de Bienestar Universitario. Hablamos con el director Gustavo Escobar, quien nos dio todo su apoyo y nos puso en contacto con un estudiante de ingeniería, Jaime Cadavid. Los cuatro nos dedicamos a la idea. El primer paso: Permiso de funcionamiento La primera parada era obtener aprobación del Rector. La idea de un periódico estudiantil era riesgosa y el ambiente general no ayudaba. Colombia en crisis. Los periódicos nacionales tenían un 70% de noticias de matanzas y ataques guerrilleros; 15% sobre calamidades naturales, 10% de colombianos detenidos en el exterior, un ciclista ganador en Europa y la restante sección de editoriales hablando de lo mal que estaban las cosas o del último escándalo financiero. La Organización Estudiantil tenía un toque revolucionario con su nombre Comité Central de Base (CCB) – algo así como el CCP (Comité Comunista Popular) de El Poblado. EAFIT era la única Universidad que no tenía problemas de alboroto estudiantil, aunque de vez en cuando sí hubo una que otra “asamblea permanente” protestando por matrículas o algo así. Montar un periódico – ¿manejado, editado y publicado todo por estudiantes de pregrado? El rector (Guillermo) Sanín nos miró como si tuviéramos micos en la cara. Sin embargo, después de asegurarle nuestras intenciones sobre un periódico serio que uniera la comunidad universitaria alrededor de temas positivos y que sumaran a la cultura de EAFIT, nos dio permiso. Vamos por la plata La idea de común acuerdo era que el periódico se financiaba con publicidad. Establecimos por estatuto que para mantener independencia de opinión, necesitábamos independencia de bolsillo y por lo tanto había que salir a vender. Claudia Mesa era nuestra fuerza de ventas. Salió y en la primera cita con Radio Shack le dijeron: "¡Listo! ¿Cuánto vale?". Llegó a la reunión como un rayo: "Vendí una página pero no sé cuánto va a ser. ¡Necesitamos una lista de precios!". Aprendiendo de publicaciones y haciendo curso de administración Buscamos donde imprimir hasta que dimos con la editorial de El Mundo. Nos dieron presupuestos, y nos dijeron: "Traigan los artículos en archivos electrónicos, las fotos, y un machote y con eso se los imprimimos". Todos salimos despidiéndonos muy amables y en la salida nos preguntamos: "¿y qué diablos será un machote?". Pronto aprendimos nuevos términos y trucos del trabajo de editar; pasamos horas aprendiendo la gramática que no nos había parecido importante en la materia de español del primer semestre; entendimos lo importante del detalle en el presupuesto (que en clase de contabilidad nos había parecido “pura carpintería”), y entendimos aquello de trabajar en equipos, lo que en clase de administración nos había parecido pura carreta. Organizamos el grupo Nos reuníamos todas las semanas; a veces, casi a diario. Organizamos el formato y nos dividimos las tareas. Claudia vendía, Jaime era nuestro editor, Gustavo era nuestro asesor, y yo comencé como director. Entre todos entrenábamos gente nueva y tomábamos decisiones por consenso. Rápidamente creció el número de interesados en participar. Dos reporteros, una fotógrafa contribuyendo con fotos, otros escribiendo opinión, chistes, etc. Las reuniones comenzaban con presentar a alguien nuevo que se sumaba al grupo. Luego, decidíamos que el nombre que habíamos escogido en la reunión anterior no quedaba bien y nos dedicábamos a buscar un nuevo nombre. A la final, el nombre NEXOS caló y Jaime Cadavid diseñó el logo. Las primeras ediciones Para la primera edición recogimos una cantidad de artículos. Salió muy bien y el tiraje fueron tres mil quinientos ejemplares en tamaño tabloide, con tinta azul y negra en el exterior, y blanco y negro en el interior de 12 páginas. En esos días la Universidad consiguió una llama como mascota que fue bautizada Arquímedes, o sea que esa fue una de nuestras primeras historias de primera plana. Para la segunda edición usamos casi todo el material que nos quedaba listo de la primera y salió súper. A la tercera edición estábamos fundidos. Se nos agotaron las noticias. Se necesitaba algo fresco; nuevo; impactante. ¿Qué vamos a poner en la primera plana? No faltó quien sugiriera que el asesinato de Arquímedes sería una primicia espectacular. Pero debido a nuestra política de no herir animales en la producción del periódico, la idea fue rechazada unánimemente. Felicidades en los veinte El periódico se arraigó en la cultura de la Universidad rápidamente. Sacábamos 4.000 ejemplares y el día que salía no se veía por el piso. En el primer semestre alguien hizo una encuesta y calculamos que en promedio cuatro personas leían cada ejemplar. Llegaba a las empresas, a las casas de estudiantes. Lo leían estudiantes, choferes, porteros, primíparos y profesores. La organización creció con estudiantes de varias carreras y de varias promociones. Hicimos las reuniones en la finca de Gustavo y el grupo aprendió a mantener continuidad. Hoy, veinte años después de su comienzo, da gusto ver que NEXOS sigue cada día más fuerte. Para mí fue una valiosa experiencia y profesionalmente me ayudó a entrenarme. NEXOS ha sido fuente de muchas alegrías y gran satisfacción: el saber que un grupo de estudiantes fuimos capaces de crear una organización útil y duradera. La Universidad mejoró al darnos a todos oportunidades de expresar nuestras ideas; y como resultado, NEXOS sí se convirtió en ese enlace entre estudiantes de hoy y los de hace veinte años. Esta experiencia sirvió de apoyo mucho tiempo después, para resolverme a establecer la firma Eureka Facts en Washington. El tener la oportunidad de leer NEXOS de vez en cuando me ayuda a ver cómo progresa la Universidad. Y cuando veo estudiantes de práctica que han tenido la experiencia de participar en actividades como NEXOS, les damos preferencia en la empresa. NEXOS: Felicidades. * Jorge Restrepo fue uno de los estudiantes que, en 1987, fundaron el periódico NEXOS. |
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